Si me necesitas, llámame
Aunque soy del Jaén y bajo a menudo, actualmente vivo en Cantabria, un lugar donde he vuelto a encontrar calma, naturaleza y tiempo para observar las cosas despacio. Me gusta la luz suave de los días nublados, las conversaciones largas, los lugares con alma y las personas que sienten mucho.
Y probablemente todo eso también termina apareciendo en mis fotografías.
Me gusta acariciar cada recoveco del alma, sentir cada sensación a fondo y ver que hay mucho más allá. Más allá de lo que siempre imaginamos.
Me encanta la tarde de sol de Manolo García, la nostalgia de ABBA y cómo cantan el AMOR las de Ketekalles.
Siento el AMOR en cada devenir, en cada recuerdo de los suspiros que quedaron atrás, de las risas congeladas en fotografías y vídeos que prometen una vida eterna juntas.
Me pierdo imaginando cada paralelismo entre lo que fue y lo que pudo ser y entre medias me encuentro viviendo algo totalmente diferente a lo esperado.
Adoro ser una mezcla de todas mis parejas, de todas las mujeres y hombres que me han contado sus gustos musicales, literarios, cinematográficos y poéticos, aunque no pueda leer a Elvira Sastre porque me deja sal en las mejillas y suspiros entrecortados. Y es que como dice Mikel Erentxun, «siempre quedará mañana, la mañana de mañana junto a ti«. Por eso, siempre hay mucho más de lo que imaginamos.
AMOR, LUZ Y VIDA
Llevo más de una década utilizando la fotografía como una forma de observar y conservar historias.
A lo largo del tiempo he acompañado bodas, familias y proyectos personales desde una mirada emocional, natural y cuidada.
Mi alma sigue al servicio del mundo creando imágenes que tengan sentido hoy y mañana.